Gfinance conecta tu Apple Pay con tus finanzas y convierte aprender de dinero en una racha que no quieres romper.
Gratis en la App Store, sin registro obligatorio — puedes empezar a usarla sin cuenta.
Una automatización de Atajos registra cada pago solo, sin abrir la app ni escribir nada.
Un reto al día, tu patrimonio siempre a la vista, y una racha que no vas a querer romper.
G no es un simple icono — es quien te saluda al abrir Gastos, quien te cuenta la actualidad económica del día y quien celebra contigo cada racha que consigues mantener.
Una sola app para las cuatro preguntas que de verdad importan sobre tu dinero: cuánto tienes, cuánto gastas, cuánto puedes ahorrar y qué deberías aprender hoy para decidir mejor mañana.
Cada vez que pagas con Apple Pay, una automatización lo registra y lo categoriza en Gfinance — sin abrir la app, sin escribir nada. Cambia entre la vista rápida (Lite) y el detalle completo (Pro) con un gesto, según lo que necesites en cada momento.
Tres preguntas, tres niveles de dificultad, un GScore que sube contigo. Mantén la racha y sube de rango — hasta llegar a los que llevan el nombre de los grandes inversores.
Activos, deudas y su evolución en un solo sitio — con la fiscalidad real de tu cartera calculada de forma automática: tramos de IRPF sobre plusvalías, compensación de pérdidas y avisos de la norma anti-recompra antes de que la ventana se cierre.
Nada de aproximaciones de andar por casa: TAE real vía TIR en hipotecas y préstamos, IRPF real en salario neto, fiscalidad real en tu cartera.
Gfinance nace de una idea sencilla: entender y organizar tu dinero no debería exigir ni una hoja de cálculo, ni un asesor, ni horas cada semana. Cada función de la app responde a una pregunta concreta que cualquiera se hace sobre su dinero — y nada más.
Que cuidar tus finanzas se parezca a una costumbre saludable, no a una obligación administrativa — un par de minutos al día, casi sin darte cuenta, que con el tiempo cambian de verdad cómo te relacionas con tu dinero.
Detrás de Gfinance hay gente que gestiona su propio dinero con la misma app, cada día. Cada función nace de una necesidad real y se prueba primero con nuestras propias finanzas antes de llegar a las tuyas.
Contenido educativo, general y sin conflicto de interés: Gfinance no vende ni recomienda ningún producto financiero concreto.
Cualquier cosa en la que se pueda invertir dinero pertenece a una de estas grandes familias. Cada una se comporta de forma distinta ante la misma noticia económica — una subida de tipos de interés, por ejemplo, no le sienta igual a un bono que a un inmueble — y esa diferencia de comportamiento es, precisamente, lo que hace útil combinarlas.
No hay una clase de activo "mejor": hay una combinación más o menos adecuada según tu horizonte temporal, cuánta volatilidad puedes tolerar sin tomar decisiones precipitadas, y para qué vas a necesitar ese dinero.
| Clase de activo | Riesgo | Rentabilidad histórica* | Liquidez |
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Renta variable (acciones)
Participaciones en la propiedad de empresas cotizadas. Ganas por revalorización y, en algunos casos, dividendos.
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Alto | ~7–10% anual | Alta |
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Renta fija (bonos)
Un préstamo que haces a un gobierno o empresa a cambio de un interés fijo durante un plazo determinado.
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Bajo–medio | ~2–5% anual | Media–alta |
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Inmuebles
Propiedad física — vivienda, locales — que genera renta por alquiler y puede revalorizarse con el tiempo.
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Medio | ~4–8% anual | Baja |
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Efectivo y equivalentes
Cuentas, depósitos y fondos monetarios. El más seguro a corto plazo, pero el que peor protege frente a la inflación.
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Bajo | ~0–3% anual | Máxima |
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Materias primas
Oro, petróleo, productos agrícolas. No generan renta por sí solas, pero pueden actuar como cobertura frente a la inflación.
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Alto | Muy variable | Alta |
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Criptomonedas
Activos digitales sobre blockchain. Sin flujos de caja propios; su valor depende por completo de la oferta y la demanda.
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Muy alto | Extremadamente variable | Alta |
*Rentabilidad histórica media anual, orientativa y basada en mercados desarrollados a largo plazo — rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Contenido con fines educativos, no constituye asesoramiento de inversión personalizado.
Una cartera formada por una sola clase de activo sube y baja entera con ella. Al combinar varias que no se mueven exactamente igual ante los mismos acontecimientos, el conjunto tiende a oscilar menos que cualquiera de sus partes por separado — sin necesidad de renunciar a toda la rentabilidad de las más volátiles.
El riesgo de la renta variable se diluye cuanto más largo es el horizonte: a un año, una caída del 30% es una posibilidad real; a veinte años, los periodos negativos de los grandes índices globales han sido históricamente la excepción, no la norma. El dinero que vas a necesitar pronto pide activos líquidos y estables; el que no vas a tocar en años puede permitirse más volatilidad a cambio de más rentabilidad esperada.
Le prestas dinero a un emisor — un gobierno o una empresa — durante un plazo fijo. A cambio, cobras un interés periódico (el cupón) y recuperas el importe prestado (el nominal) al vencimiento.
Con el cupón y, si vendes antes de vencimiento, con la diferencia entre lo que pagaste y lo que consigues al venderlo. Ese precio de reventa depende sobre todo de una relación clave: cuando suben los tipos de interés, el precio de los bonos ya emitidos baja — nadie paga lo mismo por un cupón fijo del 3% si ahora se consigue el 5% en uno nuevo — y al revés cuando los tipos bajan.
Letras del Tesoro — plazo corto (hasta 18 meses), la opción más líquida y de menor riesgo dentro de la deuda pública española.
Bonos y obligaciones del Estado — plazos de 3 a 30 años, el pilar de la deuda pública a medio y largo plazo.
Bonos corporativos — los emite una empresa en vez de un gobierno; suelen pagar más cupón a cambio de asumir su riesgo de impago.
Riesgo de tipo de interés (si suben, tu bono vale menos si lo vendes antes de vencer), riesgo de crédito (que el emisor no pague) y riesgo de inflación — un cupón fijo del 3% con una inflación del 4% te hace perder poder adquisitivo real aunque cobres puntualmente.
Compras un bono a 5 años con cupón del 3% y nominal de 1.000 €. Cada año cobras 30 €; al vencer, recuperas los 1.000 €.
Si al año siguiente los tipos suben al 5%, nadie pagará 1.000 € por tu bono al 3% en el mercado secundario — su precio baja hasta que su rentabilidad efectiva se acerque a la de un bono nuevo al 5%. Si lo mantienes hasta el vencimiento, nada de esto te afecta: sigues cobrando tus 30 €/año y recuperando los 1.000 € pactados.
Comprar una acción es comprar una parte real, aunque pequeña, de la propiedad de una empresa cotizada. Si la empresa vale más mañana, tu parte también.
Por revalorización (el precio de la acción sube) y, en muchas empresas, por dividendos — la parte del beneficio que reparten directamente a sus accionistas en vez de reinvertirla.
El precio no solo refleja los resultados de hoy, sino lo que el mercado espera para el futuro — por eso puede caer un 10-20% en un año sin que haya pasado nada grave en la empresa, solo un cambio de expectativas.
Comprar una sola acción es apostar por una empresa concreta. Un fondo indexado (por ejemplo, uno que replica el MSCI World o el S&P 500) reparte tu dinero entre cientos o miles de empresas a la vez, con comisiones mínimas — la vía que suelen señalar la mayoría de estudios de largo plazo frente a intentar acertar con acciones sueltas.
1.000 € invertidos en un fondo indexado global con una rentabilidad media histórica del ~8% anual se convierten, sin aportar nada más, en unos 4.660 € pasados 20 años, gracias al interés compuesto.
Pero ese camino no es una línea recta: dentro de esos 20 años hay años con caídas del 20-30% y otros con subidas de doble dígito. La rentabilidad media se cumple a largo plazo, no cada año por separado.
Activos digitales basados en blockchain — Bitcoin, Ethereum y miles más. A diferencia de una acción o un bono, no representan la propiedad de una empresa ni el préstamo a un emisor: su valor depende por completo de cuánta gente quiera comprarlos o venderlos en cada momento.
No generan flujos de caja propios — no pagan dividendos ni cupones. Todo el retorno depende de que el precio suba, no de un beneficio o interés que la empresa o el gobierno te reparta.
Movimientos del 10-20% en un solo día no son raros — muy por encima de lo habitual en renta variable o fija. Además, quien tiene las claves privadas tiene el activo: perder el acceso a un monedero, o usar un exchange que quiebra, puede significar perderlo todo, algo que no ocurre con acciones o bonos en un bróker regulado.
Por ser el activo de mayor riesgo de los cuatro, se suele sugerir mantenerlo como una porción pequeña del total — a menudo se cita la idea de no destinar más de lo que estarías dispuesto a perder por completo.
Bitcoin ha sufrido caídas superiores al 70% desde máximos en más de una ocasión a lo largo de su historia, con recuperaciones también extraordinarias después — pero sin ninguna garantía de que vuelvan a repetirse.
Esa es la naturaleza del activo: la misma volatilidad que puede multiplicar una inversión también puede reducirla drásticamente en poco tiempo.
¿Quieres poner esto en práctica sin memorizar nada? El Desafío del día convierte estos mismos conceptos en preguntas de dos minutos.
Sí, la app es gratuita y no pide tarjeta para empezar. Puedes usar el seguimiento de gastos, patrimonio, el Desafío del día y todas las calculadoras sin coste.
Gfinance nunca ve ni gestiona tu tarjeta ni tus credenciales bancarias — eso lo controla Apple Pay en todo momento. La automatización solo lee el importe y el comercio de un pago ya realizado para registrarlo en tu app, a través de un Atajo que tú mismo autorizas una vez.
Tus datos se guardan primero en tu dispositivo. Si inicias sesión, se sincronizan de forma segura para que los tengas en tu otro dispositivo — pero nunca se venden a terceros ni se usan con fines publicitarios.
Por ahora Gfinance está disponible solo para iPhone. La captura automática de gastos vía Apple Pay es, además, una función pensada específicamente para el ecosistema de Apple.
No. Gfinance está pensada para explicarlo todo en lenguaje llano, con ejemplos, según lo vas necesitando — el Desafío del día y la sección "Antes de invertir" están ahí precisamente para eso.
Gratis, para iPhone. Tu dinero, un poco más claro cada día.